Olvido

Yo te veré volando hacia la eternidad y escaparé tan lejos que no me verás nunca más. Me esconderé donde no te pueda añorar y viviré con la pena de haberte tenido entre mis brazos y nunca susurrarte lo mucho que te quise.
Esfúmate pues demonio, déjame hacerle compañía a mi soledad y llorar en un rincón donde no existan ventanas para que mis lamentos no te vayan a buscar. Simplemente no quiero correr el riesgo de que mires atrás.
No vayas a llorar, no te vayas a esconder de ti y encontrarás el camino en el que yo no esté y seguirás tu destino. Y por favor olvida que algún día te amé.

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Playa

Hoy escapé de mi prisión, fui a liberar mi corazón a algún lugar. Eché a andar mis pies hasta un rincón de soledad, mas encontré un paraíso donde pude contemplar la belleza de la vida.
Era una playa de aguas claras y arena fina. El viento mecía suavemente las palmeras que parecían danzar a mi alrededor como al compás de una canción. Las olas traían tu nombre hacia la orilla y me recordaban los momentos de felicidad que vivimos juntos.
Era un amor profundo y silencioso, era la calma y la tempestad, pero era sin dudas un amor fugaz, contenido por nuestros labios que nunca dijeron una palabra, por nuestros ojos que nunca cruzaron miradas, por nuestros corazones que latían aceleradamente, sin embargo nuestros cuerpos sabían interpretarse perfectamente.
Hoy, flotando en esta magnífica calma lamento haberte dejado escapar, lamento no haber navegado junto a ti por los océanos de este mundo y haber sentido la profunda calma que me provoca ahora este trozo de paraíso llamado playa.

Simplemente te amo

Hoy tengo la dicha de llenar de vida mi lapicero y darle un poco de fantasía a estas gastadas páginas de un cuaderno olvidado por el tiempo.
La vi radiante esa noche y quise tenerla entre mis manos pero a cada paso se escapaba.
Hubo momentos en los que solo miraba a través de sus ojos para imaginar en ellos toda la ternura de su corazón.
Irremediablemente la amo, tierna, alegre, niña. La amo tal como es. A veces siento deseos de gritarle lo mucho que la amo, pero mi garganta se cierra y un muro nos separa poniendo nuestras almas en puntos distantes del universo.
Tener sus manos cerca de mi cuerpo cuando peleamos clava un puñal en mi soledad, hiriéndola de muerte. De pronto se abalanzó sobre mí y sentí que el corazón se salía del pecho, pero mis ojos tomaron otro rumbo pues no ignoraban el hecho de que aquel lugar estaba poblado de personas que rompían la privacidad de mi amor.
Aún me invade el temor de expresarle mis sentimientos pues no sé si su amor es tan fuerte como para desvanecer el mundo y vivir juntos a la luz de la luna, enredados en el más bello sueño.

DIME SI NO ES AMOR

Si decidiste marcharte
No está en mis manos detenerte.
Si crees que nuestro amor ya se acabó
Solo déjame decirte que…
Quiero que puedas ser feliz
Lloro por que puedas sonreír.
Mas si pensaste algún día en regresar
Tendrías que saber que nuestros caminos no se iban a cruzar
Recuerda lo bello de este amor
Y así encontrarás los colores de la vida y la felicidad
Por eso…
Quiero que puedas ser feliz
Lloro por que puedas sonreír.
Si en el camino te cansas de buscar
Regresa a casa a descansar
Y en la mañana a tu lado me tendrás
Dime si entonces lograste sonreír
Dime si entonces lograste ser feliz.

DEMONIOS NOCTURNOS

Me asalta esta duda y no sé qué hacer. De camino al infierno, la ignorancia es mi enemiga.
Todo comenzó en una fiesta con mis amistades. Ellos pusieron en mis manos el veneno que ahora corre por mis venas. Me pregunté si estaba bien o mal sin hallar respuesta, ya no veía sino el humo de los cigarrillos que ahogaban poco a poco a mis pulmones.
La fiesta se volvió un infierno y mi cuerpo se movía tirado por los hilos del demonio.
Fue la carne corrompida su plato preferido. Uno a uno iban muriendo mis amigos, consumidos por la droga y el alcohol.
Parecía como si la muerte me dejara para el final, cuando irrumpió en la habitación todo un escuadrón de salvamento. Llegaron los hombres para apagar todo aquel fuego y un par de médicos para diagnosticar no sé qué, pues las toxinas del ambiente dilataron mis pupilas y me desplomé rápidamente.
Desperté, en una sala de hospital, con dificultades para respirar y sin más compañía que una joven enfermera. Rodeado de tubos y equipos médicos pasé un mes en aquel solitario hospital. Cuando salí lo veía todo en blanco y negro. No había nadie en la calle esperando mi llegada, mas no lloré pues sabía de antemano cuánto rechaza la sociedad a personas como yo.
Caminando por las calles de mi ciudad, mis pisadas iban desapareciendo. Miré hacia el cielo y pensé: ¡no hay nada mejor que el día! Sin lugar a dudas la noche es la madre de todos los monstruos y no somos más que víctimas de la desesperación y la ignorancia.

LOS COLORES DE LA LIBERTAD

Caída la tarde me aventuré a buscar lo bello de la vida. Mi corazón quería salir del pecho por la emoción que provoca en él frente a un ángel. Cuando llegué a su palacio, dispuesto a enseñarle los colores de la libertad, tuve que escurrirme entre las murallas pues los guardias custodiaban muy bien la entrada.
Mientras se dejaba entrever su figura deslumbrante tras la puerta me convertí en un niño, me temblaban las manos, mis ojos estaban fijos en los suyos y mi mente viajaba por el universo imaginando su corazón cerca del mío. Me adentré en su cuarto, pero parecía distinto, sentía como si una nube de tormenta fuera a oscurecer el soleado día. En efecto, no tardó mucho en caer el rayo sobre mi cuerpo, cuando surgió de las sombras un hombre con facciones de demonio, de mirada fría y que la había tomado entre sus manos preguntando si todo estaba bien. Cuando mis ojos se volvieron hacia el ángel de mis noches su rostro lucía alegre, pero sin aquella luz que antaño brillaba en ella. No tuve más remedio que guardar en mi bolsillo los tonos grises de la habitación y dibujar sobre ella un inmenso arcoíris. Antes de marcharme rodó una lágrima sobre mi mejilla. Solo espero que ese hecho no vaya a empañar jamás su felicidad, si es que en realidad logró encontrarla encerrada entre los grandes muros de su palacio.

CUANDO TIEMBLA EL OLIMPO

olimpoPresos están quienes libres deben ser, dijo una voz en lo profundo de su pecho. Angustia, dolor y muchos lustros tuvieron que pasar para que fueran liberados del corazón del tártaro los titanes que una vez se enfrentaron a los designios de los dioses que hoy manejan con sus hilos los destinos de este mundo.
Están de vuelta aquellos que trajeron el fuego al hombre, aquellos que hicieron que el hombre amara la vida. Están en pie y van a luchar por que en cada momento exista paz y podamos tomarnos de las manos para abrazar así a este mundo que nos vio nacer.

Mis sentimientos, desde la poesía